La nota la ha dado el diario ibérico El País, al anunciar que “Bachelet regresa por la puerta grande” para postularse como precandidata muy alejada de los partidos de centroizquierda que la llevaron al Palacio de La Moneda en el periodo del 2006 al 2010.
Al parecer la exjefa de Estado chileno ha regresado con una visión
más cargada hacia la izquierda, pero de una izquierda progresista, nada
que ver de los eufemismos de una supuesta izquierda moderna que los
neoperredistas chuchistas nos tratan de vender en México.
Si el actual telenovelero inquilino de los Pinos ha levantado un
furor respecto a su gobierno “reformador”, gracias a las circunstancias
abstractas de la vidas, o como dirían los conservadores, gracias a Dios,
la exjefa de Estado Michelle Bachelet ha decido regresar a su país
después de 2 años y medio radicada en Nueva York. Se dice que la médico
de profesión ha realizado un diagnóstico durante el tiempo que duró su
ausencia de Chile, por lo que anuncia un respaldo absoluto a la
iniciativa por la educación gratuita y de calidad, así como su
sensibilización hacia una clase media vapuleada por las nuevas
disposiciones económicas del actual gobierno de Sebastián Piñera.
La expresidenta llega con tan altos y nuevos bríos a Chile, que ha
anunciado realizar reestructuraciones sustanciales –reformas
estructurales como le llaman nuestros tecnócratas mexicanos-, pues
declara que durante mucho tiempo se dedicaron a hacer sólo ajustes y
cambios al modelo, de los cuales han sido insuficientes, por lo que dice
–Bachelet- que se requieren reformas más profundas que detonen el
equilibrio para erradicar la desigualdad que se vive en Chile.
Habrá detractores después de la noticia que empiecen a denostar el
liderazgo y a descalificar la repostulación de la expresidenta chilena
Michelle Bachelet, sin embargo para los chilenos la noticia no la toman
de muy mala manera, ya que según los sondeos desde el anuncio de su
regreso a Chile, la médico Bachelet tiene un 56,6% de aceptación y un 44,5% como posible ganadora en las elecciones presidenciales de Chile.
Por fortuna, América Latina tendrá un verdadero contrapeso en la
disputa del liderazgo en la región. Ya no será Peña Nieto y su súper
concertación llamada Pacto por México la que dará nota de qué
vanagloriar en América Latina. Después de la muerte del caudillo Chávez,
no cabe la menor duda que Michelle Bachelet con su posible triunfo
vendrá a dar una férrea batalla para posicionar a su país en un modelo
progresista y de desarrollo a seguir en toda Latinoamérica. No me cabe
la menor duda de quien puede retomar el liderazgo ausente en
Latinoamérica podrá ser Chile de la mano de Bachalet, de quien no
escatimo que su regreso tiene mucho que ver con la ausencia de Hugo
Chávez en Sudamérica, y del endeble triunfo y liderazgo de Maduro en la
presidencia de Venezuela, así como de la atropellada y quebrantada
gestión de la presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner.
Todo lo anterior podría darse en una posible dupla femenina entre
Michelle Bachelet y Dilma Rousseff, de la cual podrá reforzarse con el
mandatario reelecto de Ecuador Rafael Correa. Dos jefes de Estados
activos y uno en clara ventaja de llegar a serlo, los tres podrán ser el
contrapeso a las propagandistas publicaciones del Financial Times
respecto a las bondades maravillosas que ven ahora en nuestro país, de
las cuales no se nos dice que tanto vitoreo a favor del “nuevo” gobierno
se debe mucho a que hay un sólido acuerdo con los capitanes extranjeros
por privatizar a como dé lugar Petróleos Mexicanos.
El Apunte
La expresión de alegría a un liderazgo diferente a México en América
Latina, se debe mucho para medir realmente al tan adulado copetudo
habitante de los Pinos. Así veremos de qué está hecho él y sus
“reformas”, de las cuales, éstas deben tener no sólo un impacto en los
mexicanos, sino también en volver a retomar el liderazgo que hemos
perdido durante 12 años de torpezas y de supuestas guerras contra el
narco.
Enlace: SDPnoticias.com http://bit.ly/11UUfbg
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Cortesía de Jorge Hernández Twitter @jorgekravitz